Los niños, los auténticos protagonistas del colegio de Puçol

Los niños, los auténticos protagonistas del colegio de Puçol

Para la escuela unitaria de Puçol el estudiante en el centro del aprendizaje, siendo ellos los encargados de recuperar las tradiciones de Elche, conservar el patrimonio local de su ciudad y explicarlo a las visitas

03.10.2017 | 13:42 |

El colegio de Puçol y la formación de los niños es la piedra angular del Proyecto Educativo Museo de Pusol. En la actualidad, el colegio ha mantenido la esencia de ser una de las pocas escuelas unitarias que se mantienen en Elche, algo que, según destaca la directora del centro, Isabel Picó,  «no queremos perder porque forma parte de nuestra identidad».
 
De este modo, esta escuela unitaria está compuesta por tres aulas con 55 niños en total, aunque cada año varía su número ligeramente. En ellas los maestros atienden a alumnos de diversas edades y grados, desde el primer año de Infantil hasta el último de Primaria. En la primera aula del colegio están los niños de Infantil, de 3 a 5 años, mientras que en la segunda se encuentran los alumnos de Primero a Tercero de Primaria. Por último, la tercera aula acoge a los niños que cursan de Cuarto a Sexto de Primaria.


 
Este centro y su proyecto educativo destacan por situar al alumno como el protagonista de su propia educación, convirtiéndose en protagonistas indispensables para lograr la recuperación y conservación la idiosincrasia ilicitana. Para ello, la escuela lleva integrando desde 1969 el patrimonio cultural y natural local en su plan de estudios.
 
Y es que son los mismos alumnos de la escuela quienes mediante diferentes trabajos de clase recopilan datos e información sobre los valores culturales e históricos de Elche. Para ello trabajan con la tradición oral de Elche mediante la realización de diferentes trabajos consistentes en hacer entrevistas a personas mayores, haciendo auténticos trabajos de reconstrucción histórico. Estos proyectos han permitido generar un archivo sonoro de un valor incalculable para Elche y que superan los 700 documentos sonoros.


 
Pero es que, además, los alumnos también aprenden directamente de su entorno y del medio ambiente, gozando de una formación más directa y real. Para ello, los estudiantes cuentan con una amplia extensión de terreno y diversos huertos escolares en los que exploran, en un ambiente de juego, el rico patrimonio local en contacto con los portadores de tradiciones y contribuyen directamente a su preservación.


 
Además, y gracias a las aportaciones que recibe el Museo Escolar de Pusol por parte de vecinos, los estudiantes recopilan datos y ayudan a la configuración del Museo de Pusol. Ellos son, además, los guías oficiales del mismo cuando este centro recibe visitas de grupos de toda España y del extranjero. Una forma de trabajar la educación en estos niños que permite, según destaca la directora del centro, desarrollar de un modo diferentes áreas importantes de su desarrollo personal como son la lengua, la forma de expresar sus ideas o la capacitación de hablar en público. En todo este tiempo, el proyecto ha logrado formar a más de 500 escolares.
 
 
 

«El alumno que participa, toca y se forma con su entorno tiene un aprendizaje mejor»


 
Isabel Picó, Directora del Colegio de Pusol, destaca el modelo de educación de la Escuela Unitaria de Pusol porque está ayudando a mantener vivas las tradiciones de Elche, situando a los niños como los auténticos protagonistas de su formación y fortaleciendo su compromiso con la comunidad que le rodea.


 
- ¿Qué es lo que más destacarías del proyecto educativo de la Escuela Museo de Pusol ?
De las buenas prácticas de Pusol destacaría, sobre todo, que los alumnos son los auténticos conocedores de las tradiciones de Elche. Gracias a ellos y a la formación que están recibiendo nos aseguramos de que las tradiciones de Elche no se están perdiendo, ya que cuando un niño tiene la información está deseando contárselo a su familia y a su entorno.
 
- El proyecto también contempla que los niños hagan de guías. ¿De qué modo les influye en su formación?
Efectivamente, los niños de la escuela son los guías oficiales cuando recibimos una visita, que proceden de todas las partes del mundo. Ellos son los que explican cada una de las estancias del museo y, con ello, nuestros alumnos trabajan mucho la lengua, la forma de expresar sus ideas y el hablar en público a distintos grupos de personas. Además de las visitas, también hacemos muchos talleres en los que los alumnos son los protagonistas. En ellos, los niños complementan en gran medida las asignaturas curriculares.
 
- ¿Cómo reciben los niños el contacto directo que tienen con la agricultura y los huertos de la escuela?
Desde hace mucho tiempo se trabaja con el huerto escolar y con todo el entorno porque entendemos que si el alumno participa, toca y aprende con lo que hay su alrededor el aprendizaje es más significativo y lo va a recordar mejor.

- ¿Cómo trabajáis de cara al futuro?
El proyecto es un proyecto que tiene mucha solera. El año que viene cumpliremos 50 años de la llegada de Fernando García a la partida y los compañeros estamos trabajando en aprender de las buenas prácticas que se están haciendo y en ir adaptándolas a los contextos de la sociedad actual que, obviamente, son muy diferentes a lo que había anteriormente.
 
- ¿Cuesta mucho este trabajo de adaptación?
No. La verdad es que el alumno aprende muy rápido y éste es nuestro objetivo principal: que cada vez tenga más conocimientos y que sea capaz de expresarlos con claridad.